Casilla 214: Pérdidas por insolvencia de deudores

Pérdidas por insolvencia de deudores en la casilla 214: ¿Qué son y cómo afectan a la empresa?

La Casilla 214 en la declaración del Impuesto sobre Sociedades se refiere a las «Pérdidas por insolvencia de deudores», un término que puede sonar confuso para aquellos que no están familiarizados con el mundo de las finanzas y la contabilidad. Sin embargo, es una partida contable importante que puede tener un impacto significativo en la situación financiera de una empresa. En este artículo, exploraremos en qué consiste la casilla 214 y cómo afecta a las empresas.

Las pérdidas por insolvencia de deudores se refiere a aquellas deudas que la empresa no puede recuperar debido a la insolvencia o quiebra de sus clientes o deudores. Esto puede ocurrir por diversas razones, como la falta de liquidez del deudor, la mala gestión financiera o incluso la mala suerte en el negocio. En general, esta casilla recoge el importe que la empresa ha contabilizado como impagado y no podrá recuperar.

¿Cómo afectan las pérdidas por insolvencia de deudores a la empresa?

En segundo lugar, las pérdidas por insolvencia de deudores también pueden afectar al flujo de caja de la empresa. Si la empresa contaba con esos pagos para financiar sus operaciones, la falta de pago puede generar problemas de liquidez y afectar a la capacidad de la empresa para cumplir con sus obligaciones financieras.

¿Pueden deducirse las pérdidas por insolvencia de deudores?

Es importante tener en cuenta que, en el caso del régimen de estimación directa simplificada, las pérdidas por insolvencia de deudores no pueden ser deducidas en el mismo período en el que se producen, sino que deben ser aplicadas en el ejercicio en el que se hayan prescrito o declarado incobrables.

Para evitar o reducir el impacto de las pérdidas por insolvencia de deudores en una empresa, es recomendable que se tomen medidas para gestionar el riesgo crediticio. Algunas de las acciones que una empresa puede llevar a cabo son:

– Establecer límites de crédito y condiciones de pago claras.

– Realizar un seguimiento cercano de las cuentas de los clientes y actuar de forma rápida ante cualquier indicio de incumplimiento de pago.

– Ofrecer incentivos a los clientes por realizar pagos puntuales o adelantados.

– Utilizar herramientas de protección como el seguro de crédito.

– Tener una política de provisionar una cantidad adecuada en el caso de insolvencia de clientes.


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